Claudia López
Ciudad de México. Todos en algún momento hemos sentido dolor, esto es signo de alerta que nos indica que algo está sucediendo en nuestro cuerpo. Existen varios tipos, entre ellos se encuentran el dolor neuropático y el nociceptivo.
En el foro “Identificando, conociendo y superando la barrera del dolor” realizado por la farmacéutica Pfizer, especialistas afirmaron que “el alivio del dolor debe ser considerado como un derecho humano”.
El dolor neuropático es una afectación del sistema nervioso periférico, se caracteriza por sensaciones de ardor o cosquilleo en todo el cuerpo, o bien de descargas eléctricas; estos síntomas provocan otras alteraciones, como depresión, ansiedad, problemas para dormir, falta de energía y si no es atendido adecuadamente puede causar discapacidad, explicaron especialistas.
Otras sensaciones son sentir piquetes de alfileres o agujas, hormigueo, adormecimiento, hinchazón, o exceso de frío o calor.
El 87% de los mexicanos que padecen este dolor presentan más de un síntoma, por lo que el tratamiento resulta más difícil y habitualmente se vuelve crónico causando un efecto negativo en la vida diaria hasta llegar a ser una discapacidad.
Entre los tratamientos para este dolor sobre sale la pregabalina, actúa sobre las neuronas que forman parte de los nervios que están trabajando mal otorgando bienestar al paciente.
Por otro lado se encuentra el dolor nociceptivo, que se produce cuando se irritan ciertas terminaciones nerviosas llamadas nocirreceptores. Este dolor se siente como consecuencia de algún trauma.
“El dolor nociceptivo puede ser tratado con celecoxib, también se utilizan medicinas anti-inflamatorias y analgésicas conocidas como AINEs (anti-inflamatorios no esteroideos), son las más usadas a nivel mundial”, mencionó la doctora Betina Hernández, gerente médico del área de dolor de Pfizer México.
Generalmente se tiene un diagnóstico tardío, aproximadamente una persona visita siete médicos antes de recibir el diagnóstico correcto, lo cual provoca que el paciente pueda llegar a estados de incapacidad.
Como todo medicamento anti-inflamatorio, los AINEs pueden traer problemas gastrointestinales como úlceras, perforación y hemorragias en esa zona, los pacientes que tienen artritis son más propensos a desarrollar estos daños.
Dos de cada 100 personas desarrollan artritis, no es una enfermedad de ancianos y afecta por el resto de la vida.
Actualmente se cuentan con diversos tratamientos especializados para aliviar el dolor de acuerdo a cada caso, esto para evitar que el paciente desarrolle alguna discapacidad.
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