Washington, EU. El Senado de Estados Unidos inicia el lunes el debate sobre la reforma del sistema nacional de salud, en medio de temores de deserciones partidarias entre los demócratas, a causa de puntos de conflicto como la cobertura de abortos y la competencia del sector público con las aseguradoras privadas, lo que hace temer que no se obtengan los 60 votos imprescindibles para su aprobación en la recta final.
Algunos senadores demócratas han amenazado con abandonar el proyecto de ley si no se ponen restricciones a la cobertura de abortos.
Otros han dicho que no darán su apoyo a menos que se elimine el plan del gobierno de competir con las empresas de seguros privados, pero esas concesiones enfurecerían a los liberales, que constituyen el alma del partido.
No existe una vía despejada para que el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, logre la aprobación de un proyecto de ley en el Congreso para que sea promulgado por el presidente Barack Obama.
No se podrá hacer historia a menos que se cuente con los 60 votos y la ayuda no vendrá de los republicanos, pero Reid está determinado a no pasar a la historia como otro demócrata que falló en su intento de lograr que la cobertura del seguro de salud, que actualmente beneficia a la clase media, pueda formar parte de un sistema nacional de salud que beneficie a todos en Estados Unidos.
"Generación tras generación se ha tratado de hacer funcionar este sistema de salud desintegrado", destacó recientemente en una manifestación frente al Capitolio. "Ahora estamos más cerca que nunca a punto de lograrlo", agregó.
El proyecto de ley que propone el Senado, que costará unos 848.000 millones de dólares en un período de 10 años, ampliará gradualmente la cobertura a un mayor número de personas que actualmente carecen de seguro médico.
Prohibirá algunas de las actuales reglas de la industria aseguradora, como negarle cobertura a ciertas personas o subirles la prima porque alguien se enferma.
Aquéllos que ahora tienen dificultades en conseguir cobertura, como los desempleados y las pequeñas empresas, podrán comprar pólizas en un nuevo mercado de seguros, con subsidios del gobierno para muchos. La gente de mayor edad recibirá una mejor cobertura en la compra de medicamentos.
Mucha gente que actualmente tiene seguro con grandes empresas obtendrá mayores protecciones sin otros cambios. Una excepción serán aquéllos con planes de seguros costosos, cuyas primas podrían subir como resultado de un impuesto que las aseguradoras emitirán.
La ciudadanía se ha mostrado ambivalente sobre el proyecto de ley demócrata. Mientras que un 58% desea que el asunto de salud nacional sea resuelto ahora, la mitad de los que apoyan la reforma no están de acuerdo con los detalles que van conociendo sobre los planes, según la encuesta realizada por Fundación Kaiser sobre la Familia.
El debate comenzará con los puntos más modestos, donde cada lado ha ofrecido sólo una enmienda.
No habrá votaciones en el primer día, pero con más de 40 senadores en los dos comités que auspiciaron el proyecto de ley, se prevé que habrá enmiendas.
Dos puntos espinosos que los senadores tendrán que sopesar, la cobertura de abortos y la opción de un plan de seguro del gobierno. En el primero no se percibe un acuerdo, mientras que en el segundo punto, posiblemente se llegue a negociar.
Reid desea completar antes de Navidad, pero es probable que no lo logre. AP
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