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Causan planes escolares contra obesidad problemas alimenticios en EU

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euChicago, EU.  Los programas escolares para la prevención de la obesidad en Estados Unidos podrían estar relacionados con un aumento en los trastornos de la alimentación de niños y adolescentes, aseguró un informe derivado de la Encuesta Nacional de Salud Infantil.

La encuesta que realiza cada año el Hospital de Niños C.S. Mott, vinculado a la Universidad de Michigan (UM), indicó que el 30 por ciento de los padres de familia reportaron un comportamiento "preocupante" en sus hijos, asociado con el desarrollo de este tipo de trastornos.

Los padres de familia fueron consultados sobre los programas de prevención de la obesidad en las escuelas de sus hijos y sobre los comportamientos y la actividad relacionados con los alimentos que puedan ser preocupantes.

El 82 por ciento de las familias con niños de seis a 14 años de edad mencionó al menos un programa escolar de intervención respecto a la obesidad infantil.

Entre ellos figuran la educación sobre nutrición, los límites a la presencia de dulces o “comida chatarra” en las aulas, las mediciones de altura y peso, y los incentivos para la actividad física.

El 7.0 por ciento de las familias con niños de seis a 14 años indicó que a sus hijos se les había hecho sentir mal en la escuela respecto a qué o cuánto comían.

Mientras, el 30 por ciento mencionó al menos un comportamiento en sus hijos que podría asociarse con el desarrollo de un trastorno al comer.

Esos comportamientos incluyen una dieta no adecuada, la preocupación excesiva acerca de la grasa en las comidas, el preocuparse por el contenido de los alimentos o las etiquetas, el rehusarse a tomar algunas comidas en la familia y la actividad física excesiva.

“El problema de la obesidad infantil es grave. A fin de intervenir en lo que parece una epidemia de obesidad infantil todos tienen que estar involucrados”, expresó David Rosen, profesor clínico de pediatría, medicina interna y psiquiatría en la Escuela de Medicina de la UM.

Sin embargo, “cuando las intervenciones contra la obesidad se aplican sin una comprensión de cómo funcionan y cuáles son los riesgos, puede haber consecuencias inesperadas”, agregó.

“Los esfuerzos bien intencionados pueden tomar mal rumbo cuando los niños interpretan mal la información que reciben”, advirtió el experto en un artículo difundido en una revista de la UM.

“A muchos de estos comportamientos con frecuencia se les quita importancia (...) pero deberían tomarse muy en serio por lo que sabemos sobre la vinculación de éstos con el desarrollo de trastornos de alimentación y el crecimiento de esos trastornos”, agregó.

El 11 por ciento de familias que hablaron sobre programas escolares de incentivo a la actividad física consideraron que sus hijos “son demasiado activos físicamente”, comparados con un 4.0 por ciento que negaron la existencia de un incentivo para la actividad física.

Rosen destacó que el 33 por ciento de las familias informaron de al menos un comportamiento "preocupante" de sus niños en relación con la comida, lo que significa una alerta que atender de inmediato, porque "es mucho más fácil prevenir un trastorno de la alimentación que tratarlo”.

El investigador sugirió a los padres estar atentos en los hábitos de comida de sus hijos, conocer qué hacen las escuelas para prevenir la obesidad infantil y preguntar a sus niños si son víctimas de burlas por sus opciones de comida o su peso. Notimex

 

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