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Diabetes e hipertensión arterial pueden provocar demencia senil

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altNaucalpan de Juárez. México. La hipertensión arterial y la diabetes mellitus, además de ser enfermedades crónicas y degenerativas que por sí mismas representan un serio problema de salud, pueden causar demencia senil en adultos mayores. Esta pérdida progresiva de funciones cognitivas, es decir los recuerdos recientes, se debe a los efectos de la ateroesclerosis que producen dichos padecimientos en los vasos del cerebro.

Por ejemplo, extraviar las llaves con frecuencia, no recordar lo que se hizo el día anterior, olvidar el nombre de los parientes cercanos; además de tener poco interés por el aseo personal, son algunos de los signos de alarma que los familiares pueden notar en el adulto mayor como un indicativo de que inicia o se está desarrollando demencia senil,  manifestó la doctora Lorena Pedraza Silva, coordinadora auxiliar de Prevención y Atención a la Salud de la Delegación Regional Estado de México Oriente del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Añadió que un dato común en personas con demencia senil es que olvidan con frecuencia hechos muy recientes, casi instantáneos, como por ejemplo pueden dejar prendida la estufa o abiertas las llaves de agua e, incluso, no recordar cuál fue la cena de la noche anterior, pero sí recuerdan eventos de sus años de niñez y juventud.

Es precisamente en este momento, cuando se debe comenzar a tratar con medicamentos que pueden inhibir la producción de una enzima que destruye las neuronas y aumentar la producción de la acetilcolina neurotransmisor fundamental en ciertas áreas del sistema nervioso que es básica para la memoria.

La doctora Pedraza Silva explicó que si se detecta y da tratamiento de forma temprana a esta enfermedad, la pérdida de la memoria será más lenta y se tendrá una mejor calidad de vida. Incluso es posible que el paciente viva sin perder los recuerdos.

Acerca de la disminución de la capacidad cognitiva, puntualizó que hay dos trastornos que caracterizan esta patología: la apraxia, o sea, la imposibilidad de ejecutar actividades cotidianas como el uso de una cuchara, --“puede saber qué es, pero no para qué se utiliza”--; y la agnosia, que es lo contrario, conoce el funcionamiento de la cuchara pero no recuerda su nombre.

Cuando no hay control adecuado de las enfermedades crónico degenerativas se presentan una serie de complicaciones, tales como neuropatía, arterioesclerosis disminuyendo el flujo adecuado de oxigeno al cerebro.

Una de las problemáticas de gente adulta mayor con este padecimiento, en la ciudad de México, tiene un alto índice de probabilidad de tener accidentes en las vialidades (atropellamientos).

Enfatizó que la demencia puede ser confundida con una depresión severa, ya que el anciano pasa de ser una persona activa y con una rutina bien definida a alguien que habla poco, es poco sociable y tiende a aislarse.

La prevalencia de demencia senil es del uno por ciento en los mayores de 60 años, se incrementa al tres por ciento después de los 70 años, y es casi del cinco por ciento al sobrepasar los 80 años, dijo.

Señaló que al ser una enfermedad que también es condicionada con el aumento de la edad no es prevenible, pero sí se pueden evitar factores de riesgo que favorezcan el desarrollo de enfermedades crónicas, por lo que una dieta balanceada que incluya frutas y verduras y actividad física diaria son parte de la prevención. Además, algo que es útil para todos es “ejercitar el cerebro” y los sentidos mediante la lectura, la escritura, el deporte, la música o las matemáticas, “hay que recordar que músculo que no se usa se atrofia”. Redacción

 

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