Ciudad de México. Es común escuchar que la alimentación, el ejercicio, el control del estrés y lo que está en nuestros genes influye en la posibilidad de padecer diabetes, enfermedades del corazón o problemas de salud. Pero el grupo de científicos encabezado por Peter Nathanielsz sugiere que estos riesgos están dentro de nosotros desde antes de nacer.
Nathanielsz y sus colaboradores han observado más de cerca que nadie el mundo de la vida en el vientre materno y han descubierto que lo que ocurre allí desde la concepción hasta el nacimiento, sienta las bases para la salud de un individuo durante toda su vida.
Peter Nathanielsz, pionero de esta rama relativamente nueva de la investigación, dictó su conferencia magistral: “La era post-genómica: interacciones de los genes con el ambiente materno durante el desarrollo y cómo la salud de la próxima generación depende de la mejor salud de las mujeres” a la comunidad médica y residentes del Instituto Nacional de Perinatología “Isidro Espinosa de los Reyes”.
Afirmó que las condiciones en el útero son tan importantes que determinan el desarrollo de presión arterial alta, derrames cerebrales, obesidad o diabetes en la edad adulta y es que el feto es una "máquina orgánica" que debe estar bien estructurada y preparada durante todas las fases de su desarrollo.
La mayor preocupación durante el embarazo es que las condiciones en el útero, si son desfavorables, perjudiquen el futuro de la salud. Pero a diferencia de los defectos de nacimiento, causados por una madre que fuma, bebe, consume drogas o por la exposición a productos químicos nocivos, los problemas que ocurren en el útero capaces de tener un impacto en la salud de toda la vida, se relacionan con decisiones mucho más sutiles de la madre, como por ejemplo, no alimentarse adecuadamente.
Un feto en desarrollo que experimenta privaciones nutricionales u otras condiciones de insalubridad en el útero, va a desviar una cantidad significativa de sus “recursos” al cerebro en desarrollo (por ser éste más importante) a expensas de otros órganos, afirmó.
Esto deja a órganos importantes como el riñón, el corazón y los vasos sanguíneos vulnerables a no desarrollarse adecuadamente, lo que incrementa el riesgo de padecer enfermedades relacionadas con ellos a medida que el individuo envejece.
Esta investigación dará a las mujeres y a sus médicos una mejor comprensión de hechos antes desconocidos sobre la biología del embarazo y la vulnerabilidad del feto en ciertos momentos cruciales de su desarrollo.
Diabetes y enfermedad del corazón
De acuerdo con Nathanielsz, el riesgo de tener diabetes es significativamente mayor si la madre la padece, por ello, controlarla durante el embarazo, seguir una dieta saludable, hacer ejercicio regularmente y no ganar demasiado peso, son factores que las futuras madres deben tener en cuenta.
Otro factor que aumenta el riesgo de diabetes es el bajo peso al nacer. De acuerdo con un estudio, las niñas que pesaron menos de 2.5 kilogramos al nacer debido a un desarrollo intrauterino deficiente, registraron casi el doble el riesgo de desarrollarla que quienes pesaron de tres a 3.800 kilos.
El bajo peso al nacer también es factor para enfermedad cardíaca, debido a que es común que los médicos y los padres se esfuercen porque el bebé aumente desde muy pequeño. Sin embargo, al parecer, los mecanismos internos que regulan el peso y la talla del niño se establecen en el útero.
Por lo tanto, si ese bebe engorda rápidamente hasta alcanzar su peso "normal", pasa por cambios en los niveles de diversas hormonas, que pueden ser el punto de partida para una reacción en cadena de problemas de salud que van a ocurrirle a lo largo de vida.
De igual manera, si los riñones no se desarrollan bien durante la vida fetal de los bebés con menor peso al nacer, son incapaces de regular adecuadamente la presión arterial y ocasionar hipertensión arterial, que es la causa principal de enfermedades del corazón.
Ante esa situación, Peter W. Nathanielsz insistió en que el cuidado del embarazo es crucial para la buena salud durante toda la vida.
Estos hallazgos coinciden con una de las principales líneas de acción que instrumenta el Instituto Nacional de Perinatología en cuanto a lograr que los niños nazcan con un promedio de 200 gramos más de peso y que corresponde al proyecto “Por una nueva generación de mexicanos”. Redacción MD
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