En composición ambos medicamentos deben de estar constituidos por los mismos elementos: sustancia activa, pureza, tamaño de partícula y efecto.[1] La diferencia entre ellos radica en el registro de la patente, es decir, los de patente adquieren una exclusividad de producción por un tiempo definido y surgen a partir de una investigación de un laboratorio con la intención de curar alguna enfermedad.
Al finalizar el periodo de registro, el medicamento puede ser producido por otro laboratorio y con ello dar lugar a un genérico: medicamentos que pueden ser utilizados en lugar de los de patente y que son idénticos a los anteriores (eficacia, acción y seguridad).
Lo anterior también permite que el costo de los mismos sea mucho menor, esto debido a que el trabajo de investigación para las patentes implica grandes inversiones de dinero pues incluyen la producción y desarrollo de las moléculas que garantizan la eficacia y seguridad del nuevo fármaco, cosa que ya no ocurre de la misma forma con los medicamentos genéricos.
De igual forma, la creación de un medicamento genérico es benéfico para la industria farmacéutica y la población en general, pues obliga a las grandes empresas a investigar y crear nuevas y mejores moléculas para la creación de nuevos medicamentos que compitan con los ya establecidos, dando así una mayor oferta a los pacientes mexicanos.
Con esta gran oferta de medicamentos, Novartis recomienda siempre consultar a su médico antes de cualquier consumo, sin embargo, es un hecho que la aparición de los medicamentos genéricos han permitido a los Sistemas Nacionales de Salud el poder ofrecer alternativas de tratamiento para enfermedades complejas, de evolución crónica y que amenazan la vida de un gran número de personas.
Redacción MD
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[1] Asociación Mexicana de Genéricos (Amegi)