Conformada por millones de bacterias, la microbiota intestinal ayuda a digerir algunos alimentos —principalmente azúcares complejas, convirtiéndolos en energía—, producir vitaminas B y K, y combatir microorganismos patógenos. Con la edad, esta comunidad se empobrece a raíz de los cambios fisiológicos en el organismo, lo que compromete su funcionamiento óptimo.
Por eso, es importante conocer los factores que ponen en riesgo la salud intestinal de los adultos mayores2 y brindarles opciones y apoyo para sobrellevarlos de la mejor manera:
a).- Problemas de masticación y deglución: La pérdida de dientes y los problemas para pasar alimento pueden provocar cambios en la dieta. Así, se tiende a eliminar alimentos que se consideran difíciles de masticar, como la carne o las frutas enteras —lo que disminuye la ingesta de proteínas, vitaminas y fibra—, y a aumentar el cosumo de jugos y pan y galletas, que son más fáciles de masticar y tragar, pero que aportan más azúcares y grasas.
b).- Hospitalizaciones: Cuando las personas mayores son internadas, su dieta cambia repentinamente. El tipo de alimentos y su modo de preparación no son iguales a los que llevaban en sus hogares, lo que provoca un desbalance en la microbiota intestinal mientras las bacterias se adaptan a la nueva dieta.
c).- Pérdida del gusto y el olfato: El enfrentar dificultad para percibir olores y sabores hace que tiendan a elegir alimentos ricos en grasas y sal, pues se perciben con mayor intensidad.
d).- Enfermedades y medicamentos: El envejecimiento hace más vulnerable a las infecciones a esta población, con el consecuente consumo de medicinas, en algunos casos, antibióticos de amplio espectro que eliminan a los patógenos pero también a los microrganismos de efecto benéfico que conforman la microbiota intestinal.
Como se puede ver, la dieta es un elemento fundamental en el cuidado de la salud digestiva de los adultos mayores. En la medida de lo posible, habrá de procurar que siga siendo variada y diversa, especialmente rica en fibra a partir del consumo de frutas, verduras y carnes magras y el consumo moderado de azúcares, grasas y harinas.
En los momentos de enfermedad y tratamiento con medicamentos, una opción complementar el cuidado de los adultos mayores podría ser el consumo de probióticos, en especial, el de origen natural desarrollado a partir de la levadura Saccharomyces boulardii CNCM I-745®, puesto que se ha comprobado que fortalece la microbiota intestinal y ayuda a controlar la diarrea.
En vísperas del Día de los Abuelos —este 28 de agosto—, es importante recordar que el envejecimiento va acompañado de una reducción natural de la cantidad y diversidad de bacterias que conforman esta comunidad, por lo que es necesario tener cuidados y consideraciones espciales con este sector de la población, a fin de procurarles una mejor calidad de vida.
Redacción MD
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Fuentes:
1. Estadísticas a propósito del Día Internacional de las Personas de Edad. INEGI. 2017: http://www.inegi.org.mx/saladeprensa/aproposito/2017/edad2017_Nal.pdf
2. Microbiota intestinal saludable en el anciano paa mejorar su calidad de vida. Geriatricarea. 2017: http://geriatricarea.com/microbiota-intestinal-saludable-anciano-mejorar-calidad-vida/