Según datos oficiales, en nuestro país por cada 100 mil embarazadas con hijos nacidos vivos, ocurren 50 muertes maternas, y 63 por ciento de esas defunciones se concentran en los estados de Veracruz, Chiapas, Oaxaca, Estado de México y la Ciudad de México.
En 2018, se registraron 77 decesos en Chiapas, 73 en el Estado de México, 38 en Veracruz, 36 en Jalisco y 31 en Oaxaca”, detalló el universitario al dictar la Conferencia “Emergencia obstétrica”, en el Tercer seminario sobre Salud y Discapacidad de la ENTS.
Muertes evitables
El también titular de Trabajo Social del Hospital Materno Infantil "Guadalupe Victoria", en el municipio mexiquense de Atizapán de Zaragoza, afirmó que la mayoría de las defunciones y los riesgos de salud para la madre y el niño pueden ser prevenidos, detectados y tratados con éxito, si se aplican los procedimientos normados para la atención.
“En necesario reforzar el primer nivel (básico) de atención, insistir en la parte social de la atención médica y de las enfermedades. Como trabajadores sociales debemos ser más incidentes, tener voz, ahondar en la elaboración de expedientes con entrevistas e investigación”, subrayó.
Medina Arellano indicó que hay tres factores para que la atención a mujeres a punto de “dar a luz” no sea tan exitosa: la demora en la ayuda, la tardanza para llegar al lugar y el retraso para el abordaje médico.
“Por ello, el estudio social previo es fundamental, a fin de tener un trato personalizado, pues no es igual la atención que debe darse a una futura madre de 13 años de edad, a una 30 o 40”.
Es importante saber con anticipación el tiempo de desplazamiento del domicilio hacia el hospital, y considerar una emergencia obstétrica, resaltó.
Desde 2016, la Norma Oficial Mexicana NOM-007-SSA2-2016 para la atención de la mujer durante el embarazo, parto y puerperio, y de la persona recién nacida, “garantiza la atención a cualquier mujer en las instituciones públicas de salud”, concluyó.
Redacción MD