Algunos broncodilatadores ofrecen alivio rápido y, por ello, se conocen como broncodilatadores de corta acción. Dichos fármacos hacen efecto después de 15 o 30 minutos y duran alrededor de 4 a 6 horas en promedio.
El médico puede recetar un broncodilatador de corta acción si la EPOC es leve y los síntomas no se presentan de forma frecuente. Ejemplos de estos incluyen al albuterol, levalbuterol e ipratropio.
Respecto a los “broncodilatadores de larga acción”, estos no alivian los síntomas en poco tiempo, pero la duración de su efecto es mayor —de 12 a 24 horas, o incluso más—. Suelen prescribirse cuando los síntomas son muy recurrentes, y se aprovechan como terapia de mantenimiento porque impiden el desarrollo de los síntomas. La mayoría de estos medicamentos no otorgan alivio inmediato. Ejemplos de estos broncodilatadores incluyen al formoterol, el salmeterol y el tiotropio, por mencionar algunos.
“Cuando la EPOC es entre moderada y grave, el médico podría recomendar ambos tipos de broncodilatadores: uno de corta acción para alivio rápido si se requiere, y otro (o más) de larga acción que debe administrarse a diario para contener los síntomas”, comentó el Dr. Paul Scanlon, especialista en Neumología y Cuidados Intensivos de Mayo Clinic. “Siempre recomendamos a los pacientes que se encuentran en este caso, etiquetar los medicamentos, para identificar a la brevedad cuál es de alivio rápido y cuál para tratamiento regular.”
Hay personas con EPOC son propensas a tener exacerbaciones frecuentes (o brotes) de los síntomas, por lo que necesitan además antibióticos o esteroides (o ambos). Entre los medicamentos que ayudan a reducir el riesgo de exacerbaciones se encuentran: los dos tipos de broncodilatadores de larga acción, los corticosteroides inhalados, antibióticos como la azitromicina, y el roflumilast.
*Neumología y Cuidados Intensivos de Mayo Clinic