GM
Ámsterdam, Holanda.- El estudio Predictive, presentado en
el congreso de la Asociación Europea del Estudio de la Diabetes,
concluye que la insulina basal detemir, junto con un tratamiento oral,
se asocia a un mejor control glucémico, menores tasas de hipoglucemia,
sobre todo la nocturna y, especialmente a una reducción en la ganancia
de peso.
Insulina, sí. Ganancia de peso, no. ¿Es factible? Eso es lo que ha tratado de demostrar el estudio Predictive, realizado con más de 35.000 personas con diabetes de todo el mundo, en el que se ha comparado el empleo de la insulina basal detemir con la NPH. Los resultados preliminares, presentados en el 43er Congreso de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes celebrado en la ciudad holandesa de Amsterdam son, cuando menos, alentadores.
Y es que si tenemos en cuenta que entre el 60 y el 90 por ciento de las personas con diabetes tipo 2 (DM2) presenta sobrepeso y que el inicio del tratamiento con insulina supone, en la mayoría de los casos, un aumento del mismo de alrededor de tres kilos de media, éste es un problema, nunca mejor dicho, de peso en el abordaje de esta patología.
Es más, tal y como apuntan los expertos, el engordar es precisamente una de los motivos principales (junto a miedo a los pinchazos y la sensación de que 'ya es para siempre') de que se retrase el tratamiento con insulina más de lo recomendable o incluso deseable. "Los pacientes consideran peor la ganancia de peso que una mejoría del control", asegura Miguel Ángel Mangas, endocrino del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla.
Sin embargo, y como asegura Vivien Fonseca, de la Universidad de Tulane de Nueva Orleans, (EEUU), "no se debe aceptar la ganancia de peso como un precio inevitable que hay que pagar para lograr el control glucémico", pues supone un problema no ya estético sino de riesgo de padecer un accidente cardiovascular (entre el 18 y el 20 por ciento más que alguien que ha sufrido un infarto).
El estudio, de 20 semanas de duración, randomizado y a doble ciego, se hizo para comparar la efectividad y la tolerancia de detemir frente a la insulina NPH administradas una vez al día junto a la terapia antidiabética oral (insulina aspart) en pacientes con DM2 poco controlados. Se dio una inyección de detemir por la tarde, otra antes del desayuno o una de insulina NPH por la tarde. Y el resultado fue que el aumento de peso fue de 1,2 kilos con detemir administrado por la mañana, de 0,7 por la tarde, y de 1,6 con NPH.
Además, como explicó Athena Philis-Tsimikas, del Instituto Whittier para el estudio de la Diabetes de La Jolla (en EEUU), donde se diseñó el ensayo, comparada con la administración de insulina NPH, aunque la incidencia de hipoglucemia no difirió significativamente entre los grupos, la hipoglucemia nocturna se redujo en un 87 por ciento con la administración matutina de detemir en comparación con la de NPH por la tarde.
La inyección de detemir por la tarde redujo también la hipoglucemia durante las 24 horas del día en un 53 por ciento, y la hipoglucemia nocturna en un 65 por ciento. Reducción de la hemoglobina glucosilada y menor hipoglucemia, especialmente la nocturna, son dos de las ventajas derivadas del uso de la insulina basal detemir (comercializada por Novo Nordisk como Levemir).
Sin embargo, y como explica el doctor Mangas, "no es superior porque sea más eficaz que otras como NPH o glargina en el control de la glucemia, donde los resultados son similares, sino porque es la única insulina basal que combina al mismo tiempo eficacia, seguridad con un menor aumento de peso".
Las teorías sobre por qué lo logra son varias, como una reducción de las tomas intermedias debido a que produce un retraso en el vaciado gástrico y cierto efecto sobre la saciedad, o a su acción sobre el sistema nervioso central. Pero la hipótesis más apoyada relaciona estos resultados con un aumento en la relación entre la actividad hepática y la periférica.































































