Es importante encontrar el momento útil para iniciar el diálogo, atreverte con todo y la pena y mantener una actitud abierta frente a las preguntas que puedan surgir. Los niños, al comprender mejor su sexualidad, asumirán el control de sus vidas, podrán enfrentar mejor sus sentimientos y establecerán relaciones afectivas más satisfactorias. La idea es normalizar a la sexualidad, volverla parte integral de nuestras vidas y la de nuestros hijos.
¿Por dónde empezar? cuatro claves para iniciar la conversación
Crea un puente entre papá e hijo. Es decir, abre el espacio para que tu hijo se pueda acercar a ti y pueda confiar en que será bienvenido pregunte lo que pregunte.
Revisa tú propia historia. Algo común, es que somos nosotros –los adultos- los primeros que tenemos temas inconclusos o atorados con nuestra propia sexualidad. Primero atiende y revisar tu propia historia, hazte cargo de ella y luego, acompaña a tus hijos.
Infórmate. Busca información científica, clara, concreta acerca de tu sexualidad y la de tus hijos –según la etapa de desarrollo en la que estén-. Hay muchos libros que te pueden apoyar en esta tarea.
Pide apoyo. No tienes por qué saber todo ni tienes que poder hacerlo tú. Se vale pedir apoyo profesional y ponerle solución al tema que estén manifestando tú y/o tus hijos.
Todos somos seres sexuales desde el día que nacemos hasta el día que morimos y nuestra sexualidad influye en nuestra personalidad y en la forma en que nos expresamos como seres sexuales.
Es importante reconocer que no existe la no comunicación, todo comunica. Si alguna vez te ha pasado que prefieres no tener esa conversación importante con tu hijo, recuerda que de esa manera también estás transmitiendo un mensaje y que puede ser el equivocado. Ese mensaje de “en esta casa no se habla de sexo”, “el tema es tabú para mí” y que esto, los lleve a buscar información en otros lugares, la cual –probablemente- no sea la mejor. Cerrar los ojos ante una realidad, no va a hacer que deje de ocurrir, mejor hacernos cargo y tomar cartas en el asunto desde un lugar cercano y responsable.
Lo más recomendable es iniciar la comunicación con tus hijos desde pequeños, crear el puente será más sencillo. La clave está en contestar lo que preguntan, no más y no menos. Antes de responder analiza lo que tu hijo está preguntando, es bueno saber de dónde surge su duda y qué es lo que él está esperando escuchar. Es común que un niño tenga preguntas a cualquier edad y cuando tu hijo esté listo para hacer preguntas, tú, como papá debes estar listo para contestar.
Recuerda, actualmente, dentro del sector público de nuestro país contamos con 14 métodos anticonceptivos temporales gratuitos y 2 definitivos. En el primer grupo están los hormonales como la inyección, dispositivos intrauterinos, las píldoras, el parche y el implante subdérmico. En el segundo grupo tenemos la vasectomía y la salpingoclasia (ligadura y corte de trompas de Falopio).
Entre los distintos tipos de métodos anticonceptivos que existen se encuentran los llamados métodos anticonceptivos de larga duración, como el implante subdérmico, los dispositivos de cobre y los sistemas intrauterinos que liberan hormonas, los cuales han demostrado ser más efectivos y seguros, debido a que son bien aceptados y tienen mayor continuidad de uso. Ayudemos a los adolescentes a mantenerse informados.
*Alessia Di Bari, es sexóloga, terapeuta de pareja y consteladora familiar. Es egresada de la carrera de Comunicación por la Universidad Iberoamericana en 2006, cuenta con una Maestría en Sexología por el Instituto Mexicano de Sexología. Cuenta con un entrenamiento en constelaciones familiares por el Centro de Constelaciones Familiares Sowelu, así como con la validación del Instituto Latinoamericano de Estudios para la Familia (ILEF) con el diplomado teórico – clínico en terapia de pareja. Actualmente, Di Bari es fundadora y directora del Centro Evolución Terapéutica, el cual está dedicado al desarrollo humano - desde una perspectiva interdisciplinaria - y a exponenciar las potencialidades de las personas, a través de un modelo único que abarca tres áreas: psicología sistémica, terapia psico – corporal y sexología.














