“Los pacientes con cáncer en etapa avanzada generalmente pierden la capacidad funcional y, por ello, tienen menor calidad de vida y toleran menos los tratamientos contra el cáncer. Sabemos que la rehabilitación y el ejercicio pueden revertir o ralentizar estas deficiencias, pero los pacientes suelen tener mucha dificultad para encontrarlos y aún más para obtenerlos. Como resultado, muchísimas personas pierden la capacidad de atenderse a sí mismas y se vuelven dependientes de otros. Todo esto despertó nuestro interés por descubrir si un programa de rehabilitación a distancia y de fácil acceso podría mejorar la funcionalidad y la autosuficiencia de estos pacientes”, explica Cheville.
A fin de realizar el estudio, la rehabilitación a distancia del paciente empezó con a través de un programa personalizado e impartido vía telefónica por un fisioterapeuta de acondicionamiento físico. Se controló el avance de los pacientes, quienes compartieron con los especialistas comentarios acerca del nivel de dolor y del funcionamiento físico, sea por Internet o por teléfono, según su preferencia personal. Siempre que fue necesario, se remitió al paciente a los fisioterapeutas locales para refinar un poco más el programa.
El ensayo abarcó a 516 participantes con cáncer en etapa avanzada y limitaciones funcionales. Los sujetos fueron asignados al azar a uno de tres grupos. El primero fue un grupo de control, en el que los pacientes continuaron con su cuidado y actividades habituales. El segundo grupo recibió rehabilitación a distancia. El tercer grupo recibió medicamentos para controlar el dolor sumado a la rehabilitación a distancia. Este tercer grupo fue incluido para evaluar si la adición del control medicamentoso del dolor aportaba más beneficios a la rehabilitación a distancia.
Los resultados mostraron que los sujetos asignados solamente a la rehabilitación a distancia fueron los que más beneficios cosecharon: mayor nivel de funcionalidad y autosuficiencia, menos dolor y menor cantidad de días en el hospital o en un asilo médico. “No fue sorprendente para nosotros ver el beneficio de la rehabilitación a distancia, pero sí nos sorprendió que la adición de medicamentos para controlar el dolor no aportase ningún resultado mejor. Por ello, pensamos explorar esto en un estudio futuro”, comenta la Cheville.
El estudio plantea, en general, que ampliar la atención médica del cáncer para incluir a la rehabilitación a distancia y concentrarse en conservar la fuerza y la funcionalidad pueden servir para mejorar la calidad de vida de los enfermos de cáncer y protegerlos contra hospitalizaciones largas y estadías prolongadas en asilos médicos.
El equipo investigativo estuvo compuesto por Andrea Cheville, Timothy Moynihan y Charles Loprinzi, todos de Mayo Clinic, además de Jeph Herrin de la Escuela de Medicina de Yale y de Kurt Kroenke del Centro Médico Richard L. Roudebush para Asuntos de los Veteranos en Indianapolis (Indiana).
Estudios como este sobre la rehabilitación a distancia permiten a Mayo Clinic extender sus conocimientos y cuidados a más personas, a través de plataformas innovadoras de medicina a distancia que ofrecen más acceso y mejores resultados a los pacientes, además de ampliar la colaboración con otros proveedores de atención médica e investigadores.
Redacción MD















