Esta enfermedad ocasiona la muerte progresiva y secuencial de grupos neuronales específicos y la eliminación de sus conexiones en diversas áreas del sistema nervioso. Los signos más característicos de esta enfermedad neurodegenerativa son demencias, acompañadas de alteraciones en las funciones sensoriales y motoras.
La investigación realizada por el Doctor Gabriel Gutiérrez Opsina y la Dra. Margarita Gómez Chavarín, del Departamento de Biología Celular y Fisiología, del Instituto de Investigaciones Biomédicas, de la UNAM, fue en ratas a las que se les indujo Parkinsonismo ambiental por tóxicos como la Rotenona.
Ambos investigadores provocaron lesión en las neuronas de los roedores, utilizando este insecticida, que es liposoluble y que se absorbe por tres medios en el cuerpo: piel, alimento y respiración, que en este último caso llega en forma directa al cerebro.
Se utilizó este producto, tomando en cuenta que Parkinson es una enfermedad ambiental asociada a agentes neurotóxicos, y existen muchos a los que las personas están expuestas.
Este insecticida es un desacoplante de la cadena respiratoria, llega a la mitocondria y rompe el transporte de electrones en las neuronas, ocasionando en forma inmediata una deficiencia, que termina matándolas.
Al aplicar esto en las ratas, se desarrollan problemas de movilidad, asociadas a la desregulación de la dopamina sobre el control y coordinación de los movimientos.
Cuando las ratas ya están parkinsonicas, se les coloca en unas barras, en las que corren con gran facilidad, y en estos casos, las ya afectadas con el insecticida, no se mueven rápidamente, tienen problemas de equilibrio, se les resbalan las patitas y la cola en las ratas rotenizadas no sube como es normal, sino que queda abajo.
La investigación consistió en brindarles a las ratas, antes de ser expuestas a la rotenona, y durante el mismo, a ingerir el neuro-protector Omega5. Estos animales no sufrieron de problemas de equilibrio, ni síntomas parkisonianos como los que no fueron neuro-protegidos.
En una segunda fase, se observó cómo reaccionaban las ratas parkisonicas, a las que no se les había proporcionado el Omega5, ni antes, ni durante la exposición al insecticida, al empezarlo a consumir ya con estos malestares (se necesita un mes después de la exposición al tóxico para empezar a mostrar síntomas), y la respuesta fue muy leve lo que significa que el omega 5 no puede funcionar como tratamiento, pero si como neuro-protector.
Debido a que Parkinson, no es considerado una enfermedad del envejecimiento, sino del desarrollo mismo, que presenta síntomas, ya en etapas intermedias del problema.
La conclusión del estudio es la siguiente:
• El Omega 5 Nano-emulsificado neuro-proteje y preserva a las neuronas dopaminérgicas en ratas expuestas a rotenona.
• Disminuye la lipoperoxidación en el núcleo caudado y en la sustancia negra en ratas expuestas al insecticida.
• Preserva las funciones motoras en ratas expuestas a rotenona
• El Omega 5 Nano-emulsificado podría ser incorporado como nutracéutico neuro-protector en poblaciones expuestas a tóxicos ambientales, propensas a sufrir Parkinson.
Redacción MD














