Es la Secretaría de Gobierno de la Ciudad de México (CDMX) la autoridad que le otorga el permiso de forma gratuita a la empresa para la instalación del árbol de Navidad. Pese a la emergencia epidemiológica por obesidad y diabetes que se vive en el país, es que el gobierno de la ciudad, le permite a la refresquera hacer uso del espacio más icónico e importante de la ciudad para promocionar bebidas azucaradas a niños, utilizando como enganche los símbolos navideños del árbol y Santa Claus. La evidencia científica demuestra que las bebidas azucaradas tienen una estrecha relación con el desarrollo de enfermedades como la obesidad y diabetes.
El pasado 13 de diciembre, EPC realizó un acto público frente al árbol de Navidad en el Zócalo capitalino -el cual se encuentra adornado con logos de diferentes bebidas azucaradas- escenificando un “nacimiento diabético” para evidenciar los graves daños a la salud por el consumo de bebidas azucaradas, además, se lanzó una petición en línea para solicitar al Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera; al Secretario de Salud, Román Rosales; al Secretario de Educación, Mauricio Rodríguez; al Consejo para la Prevención y la Atención Integral de la Obesidad y los Trastornos de la Conducta Alimentaria, dirigido por Eugenio González Almada y a otros funcionarios del gobierno de la Ciudad de México el retiro de la publicidad de Coca-Cola, sin embargo, esto no ha ocurrido a pesar de haber recibido 2,480 correos de la ciudadanía con esta solicitud.
El año pasado la administración del Dr. Mancera retiro la publicidad del árbol de Coca-Cola de Navidad del Zócalo tras las protestas, parece que este año se empecinan en mantenerlo, por lo cual EPC ha decidido presentar un amparo, esperando generar un precedente y esta situación no se repita año con año.
La evidencia demuestra que la exposición a la publicidad de las bebidas azucaradas, botanas y comida rápida está vinculada con el aumento en el consumo de estos productos.[1] Además, las herramientas y estrategias empleadas para la promoción dirigidas a los niños, como el uso de personajes, deportistas famosos, imágenes, así como regalos y obsequios brindados en la compra del producto; pretenden atraer su atención y reforzar la preferencia por el producto ya que están vinculados a sentimientos y emociones, que generan diversión y estimulan a los niños a la compra del producto.[2]
Julio Salazar, coordinador del área jurídica de El Poder del Consumidor, declaró: “La publicidad de Coca-Cola en el árbol de Navidad es una clara violación a los derechos de la infancia y pone en riesgo la salud de los menores. Los artículos que están siendo violados son el 4to Constitucional y el 17 y 24 de la Convención de los Derechos del Niño en materia de derecho a la salud, el interés superior de la infancia y protección ante información perjudicial para los niños” y agregó: “Lo anterior demuestra el grave incumplimiento de las obligaciones del Estado para la protección de los derechos de los menores”.
Las prácticas de la industria para atrapar a la infancia son por si mismas preocupantes, sin embargo, resulta terrible que sean apoyadas y legitimadas por las autoridades de la Ciudad de México. La falta de regulación desde el Estado es lo que ha permitido una gran penetración de estas marcas a través de su publicidad en la población mexicana gracias a inversiones millonarias. Por lo anterior, El Poder del Consumidor, espera un actuar acorde a derecho por parte del poder judicial, en donde se privilegie el derecho a la salud de los niños por encima de los intereses económicos de la industria refresquera.














